Me chiflan los cumpleaños, lo confieso, lo admito y hago una bandera
de ello. Se admiten ideas y diseños para el escudo oficial. A mucha gente le
gustan los cumpleaños, sobre todo a los niños, aunque a los adultos no tanto,
por eso de entrar en las crisis de los 30, 40, 50, etc.
Pero no me refiero a eso. Me gusta mi cumpleaños, como a esa tantísima
gente, pero ese es otro tema que hablaré otro día, porque lo que quiero
proclamar es que me gustan los cumpleaños, sí, pero los de otros. Me gusta que
el cumpleaños de un amigo se acerque e ir juntándonos el grupo de amigos para
hacerle un regalo de personas decentes… y uno o dos regalos tan tontos que le
hagan reír (o llorar). Esos son los regalos que me gustan, los regalos tontos,
chorras, esos que normalmente no cuestan dinero, o apenas un poco, esos que
hacen reír, que sorprenden, que fastidian o que hacen llorar de emoción.
Soy una experta en ese tipo de regalos. Y cuando digo experta en
realidad quiero decir cabrona. Y mis amigos lo saben.
A lo largo de todos los años que llevo haciendo este tipo de regalos
confieso que han sido de los más diversos, desde una imagen gigante de una
muñeca Disney para celebrar la mayoría de edad hasta una gymkana. Lo mejor de
todo es que pueden salir bien, pueden salir no tan bien y directamente pueden
ser un desastre, pero me chifla hacerlos y me lo paso teta, quizá por eso mis
amigos y familia permitan que lo haga, en el fondo saben que me hace ilusión.
Después de todo este tiempo y todos estos años se me agotan las ideas
después de montar una gymkana por todo el retiro repartiendo pistas (aún sigo
sin ser capaz de pensar qué hubiera pasado si nos hubieran robado una pista,
habrían pasado horas dando vueltas…) e irrumpir en una casa ajena para colgar
una piñata de la lámpara y llenar la escalera de regalos… Se me agotan las
ideas. Quizá sea buena idea parar, porque ha habido muchas veces que esos
regalos han sido un completo desastre, de hecho incluso algunos hechos a mano
se han entregado sin terminar y no me he dado cuenta).
Desde aquí os hago un llamamiento, lectores anónimos (que sé que me
leéis, aunque no os apetezca comentar), ¿cuál ha sido el regalo más extraño que
os han hecho? ¿Tenéis alguna idea de regalo absurdo que siempre hayáis querido
hacer?
¿Cuándo es vuestro cumpleaños? Puedo aparecer en vuestra casa con un
regalo chachi chuli hecho con cartulina y rotuladores de colores, o un
vibrador, quién sabe.
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