sábado, 20 de abril de 2013

El amor pica


El amor pica. El amor pica mucho. El amor es algo que se te mete entre la ropa y empiezas a notar, como un leve cosquilleo que o puedes evitar rascar.
El amor es como una picadura de mosquito, cuanto más lo rascas, más pica.
Al principio te pica en el dorso de la mano, en la muñeca, en el empeine del pie derecho. Lo ignoras, lo ignoras un poco más y lo sigues ignorando, pero sigue ahí, no se va y es una comezón muy parecida a cuando alguien a quien no ves te está mirando.
El amor es algo que no se rasca, aunque lo intentes, intentas rascarlo, sacártelo de encima, pero no para, sino que cuanto más crees que rascas más aumenta y enrojece y… se traslada.
El amor se traslada de un lado al otro de tu cuerpo, de ese dorso de la mano pasa a la boca, y ya no pica, sino que acaricia, está ahí y no está, sobre tus labios, sin que lo sientas.
¿No sientes el amor? Hay alguien mirando, gírate.
No lo has visto, lo sé, pero el amor te estaba mirando.
El amor acaricia, te mira y pica. A veces te pica incluso cuando no está.
El amor es como los piojos, es hablar de él y lo sientes en tu cabeza, tanto que tienes que rascarte, no puedes evitarlo, lo tienes encima. Solo que no lo tienes, pero te lo imaginas.
El amor muerde.
No te prepares, no pongas cara de dolor, el amor muerde, pero cuando menos te lo esperas.
Bueno, puede que a veces sí que muerda cuando lo estés esperando.
Otras veces el mordisco del amor es más sutil, cuando no te lo esperas, donde no te lo imaginas, se desliza por tu cuerpo cuando estás entretenido, pensando en cosas que no tienen nada que ver con el amor. Y te muerde.
Como un mosquito.
Como un piojo.
Lo malo es cuando el amor es tan sutil que no puedes verlo, o se ha hecho tan visible que te has acostumbrado a ignorarlo. Eso es malo. ¿Por qué es malo? Porque cuando menos te lo esperes te picará, te morderá y tú no podrás evitarlo.
Ya se habrá metido dentro de tu piel.


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