domingo, 3 de marzo de 2013

Torpe


“Del latín turpis. Que se mueve con dificultad. Desmañado. Rudo, lento en comprender.”
Esta es la definición que da la RAE de torpe, aunque todos tenemos nuestra propia definición. Hoy vengo con mi propia definición de persona torpe.

Torpe:
“Del latín Ostia que me matus. Dícese de aquella persona que no es capaz de dar dos pasos sin besar el suelo, despistado, frecuentemente con más dioptrías que cuello tiene un pavo. Capaz de acabar con los nervios de la más paciente madre.”

Los torpes son una especie aparte, igual que los historiadores (quizá hable de ellos en otra ocasión), tienen su propio lugar en el mundo y deberían tener su propia hornacina en el cielo, a ser posible a ras de suelo, para que no se hagan demasiado daño al caer.

Los torpes son personas que al principio caen bien, pueden inspirar ternura y pensamientos del tipo ohh, qué mono, voy a ayudarle, pobrecico, esta reacción se acentúa si el sujeto torpe es mujer, y se multiplica si este sujeto tiene cierta belleza. En cambio si el observador es mujer el sujeto femenino torpe será objeto de envenenadas críticas mentales. Más adelante, cuando se convive con un torpe en cuestión la ternura va desapareciendo para dar paso a la exasperación, incluso al odio. Y claro, es que no tiene demasiada gracia que tras pasar dos horas cocinando llegue el torpe y tire todo el contenido de la cacerola al suelo en un increíble movimiento acrobático para no acabar besando el suelo.

Esa es otra habilidad de los torpes, tienen el centro de gravedad de su cuerpo en algún lugar situado fuera de él, por lo que suelen hacer gala de una habilidad acrobática impresionante para finalmente, acabar en el suelo de todas maneras. El suelo es el mejor amigo de los torpes, cuenta la leyenda de una mujer que se casó con un torpe y al volver de la luna de miel pidió el divorcio porque decía que besaba al suelo más que a ella.

Los torpes suelen tener también otras características añadidas, suelen ser despistados, olvidadizos y a veces también suelen ser inteligentes, convirtiéndose en objeto de burlas desde la más tierna guardería. Sí, son los típicos frikis de película. Sin embargo también hay torpes en la vida real, no os creáis, y por ellos hago un llamamiento:
Gente no torpe del mundo, un poco de compasión para los torpes, que aunque llenos de cardenales, también son personas.

Aunque ahora que lo pienso, todo el día  besando el suelo y repletos de cardenales… Os apuesto unas lentejas a que el nuevo papa va a ser el rey de los torpes.


PD: Para que veáis que los torpes también pueden llegar alto en la vida, ahí tenéis al rey,  torpes como él, pocos.