“Del
latín turpis. Que se mueve con
dificultad. Desmañado. Rudo, lento en comprender.”
Esta es
la definición que da la RAE de torpe, aunque todos tenemos nuestra
propia definición. Hoy vengo con mi propia definición de persona torpe.
Torpe:
“Del
latín Ostia que me matus. Dícese de
aquella persona que no es capaz de dar dos pasos sin besar el suelo,
despistado, frecuentemente con más dioptrías que cuello tiene un pavo. Capaz de
acabar con los nervios de la más paciente madre.”
Los
torpes son una especie aparte, igual que los historiadores (quizá hable de
ellos en otra ocasión), tienen su propio lugar en el mundo y deberían tener su
propia hornacina en el cielo, a ser posible a ras de suelo, para que no se
hagan demasiado daño al caer.
Los
torpes son personas que al principio caen bien, pueden inspirar ternura y
pensamientos del tipo ohh, qué mono, voy
a ayudarle, pobrecico, esta reacción se acentúa si el sujeto torpe es
mujer, y se multiplica si este sujeto tiene cierta belleza. En cambio si el
observador es mujer el sujeto femenino torpe será objeto de envenenadas
críticas mentales. Más adelante, cuando se convive con un torpe en cuestión la
ternura va desapareciendo para dar paso a la exasperación, incluso al odio. Y
claro, es que no tiene demasiada gracia que tras pasar dos horas cocinando
llegue el torpe y tire todo el contenido de la cacerola al suelo en un
increíble movimiento acrobático para no acabar besando el suelo.
Esa es
otra habilidad de los torpes, tienen el centro de gravedad de su cuerpo en
algún lugar situado fuera de él, por lo que suelen hacer gala de una habilidad
acrobática impresionante para finalmente, acabar en el suelo de todas maneras.
El suelo es el mejor amigo de los torpes, cuenta la leyenda de una mujer que se
casó con un torpe y al volver de la luna de miel pidió el divorcio porque decía
que besaba al suelo más que a ella.
Los
torpes suelen tener también otras características añadidas, suelen ser
despistados, olvidadizos y a veces también suelen ser inteligentes, convirtiéndose
en objeto de burlas desde la más tierna guardería. Sí, son los típicos frikis
de película. Sin embargo también hay torpes en la vida real, no os creáis, y
por ellos hago un llamamiento:
Gente no
torpe del mundo, un poco de compasión para los torpes, que aunque llenos de
cardenales, también son personas.
Aunque
ahora que lo pienso, todo el día besando
el suelo y repletos de cardenales… Os apuesto unas lentejas a que el nuevo papa
va a ser el rey de los torpes.
PD: Para
que veáis que los torpes también pueden llegar alto en la vida, ahí tenéis al
rey, torpes como él, pocos.
