Esta es la historia de un episodio vergonzoso y paranormal que ocurrió
en el viaje de fin de curso de Squirrel. Originales entre los originales,
fuimos de viaje a Italia y es allí donde ocurrió este episodio para olvidar.
[¿Y si es un episodio para
olvidar por qué lo cuentas?]
Porque quiero que os percatéis del legado que España está dejando en
el extranjero.
La historia sucede en una ciudad cualquiera, a los pies del Coliseo,
donde Squirrel y un acompañante anónimo caen en el poder del souvenir barato.
-Scusi, ¿cuánto cuesta eso?
- Ciao belle ragazze, di dove
siete?
-¿Perdón?
-Di do-ve sie-te?
-Ahhh- exclaman las turistas, que parecen entender- España
- Ohh Spagna, che bello! Me
gusta Spagna *inserten aquí voz de
italiano con acento argelino tratando de hablar español* ¿Dónde sois? ¿Madrid o
Barselona?
[Atención, para todo extranjero
no hay más lugares que estos, con la leve concesión de Mallorca y Benidorm.
Pero claro, ¿quién iría a Italia pudiendo permanecer en Benidorm?]
-De Madrid.
-Me gusta, me gusta. Sai che cos’è
lo che più me gusta della Spagna?
[Atención, señores, momento álgido]
-Il pecadorrr de la prradera!
[Acuérdense de insertar
voz de italiano con acento argelino hablando español e imitando la forma de
hablar de ese pecador(rr) de la pradera]
Sapete chi è, vero?
- Sí… claro… Chiquito de la calzada…
-¡Jaaarrrrr!
Squirrel y su acompañante anónimo recogen la quijada del suelo y se
marchan. Mirándolo por el lado bueno, no han comprado souvenirs.
Señoras, señores, desde aquí hago un llamamiento para que llevemos al
extranjero españoladas un poco más decentes que olé, fiesta, siesta, paela,
loco de la pradera.
Por caridad, señores, por caridad.
